lunes, 24 de noviembre de 2008


Loris Capirossi y Chris Vermeulen siguen trabajando en la Suzuki GSV-R800 antes del obligatorio parón invernal. El piloto australiano concluyó la temporada en octava posición y el italiano lo hizo en la décima, un resultado decepcionante que la firma japonesa quiere mejorar con una evolución profunda de la moto.Las prioridades de Suzuki, informa Motogp.com, son que la moto sea competitiva en todos los circuitos, también con los neumáticos deteriorados, y para ello van a realizar un esfuerzo considerable en el túnel de viento. Los resultados se evaluarán en las siguientes pruebas, que tendrán lugar en el circuito de Phillip Island."Chris ha sido siempre un poco más lento que Loris en la recta, y también que nuestro anterior piloto, John Hopkins", explica Paul Denning, director del equipo. "En cambio, su aceleración en la salida de las curvas es buena, y esto sólo puede ser imputable a la aerodinámica. Por lo tanto, queremos poner a prueba algunos componentes con él, pero también obtener datos que le permitan acoplarse un poco mejor a la moto y hacerla más cómoda para que le pueda sacar más partido", añadió.

pelea en los boxes de yamaha


A Jorge Lorenzo y Valentino Rossi les separa algo más que un muro de cartón piedra o seis títulos mundiales. A ambos les distancia el tiempo, la juventud y, quizás, el hambre. Hace un año, el italiano solicitó a su equipo que blindara sus secretos al fichar por Bridgestone y mantener a buen recaudo las referencias del nuevo caucho. La respuesta de Yamaha no se hizo esperar. Sus operarios construyeron un panel que disipó cualquier temor y sembró cierta controversia.Una temporada más tarde, Jorge Lorenzo arremete contra ese muro no sólo físico y carga contra las dudas que pueda tener el ocho veces campeón del mundo, que quiere mantenerlo a toda costa. Hace varios días, el piloto mallorquín, mientras disputaba el Rally de Monza con un Fiat Grande Punto, habló al respecto de esa separación. Más, cuando ahora Bridgestone calzará a las dos motos de Yamaha Fiat y los dos pilotos compartirán el mismo responsable técnico impuesto por la fábrica japonesa.
No hay secretos que guardar"Aquella fue una decisión de Valentino, no mía", aclaró ante algunos medios italianos el piloto español, "pero ahora que los dos llevaremos los mismos neumáticos no se necesita ese muro, no tenemos secretos que guardar. Somos un verdadero equipo y creo que esto del muro es una debilidad de Rossi. Incluso si se contempla lo que hemos conseguido ambos: él tiene ocho títulos mundiales, seis en la categoría reina, y yo ninguno. No lo entiendo". Una reflexión que comparte una buena parte de la gente que puebla el paddock del Mundial.Valentino no tardó en contestar a la afrenta del novato. Eso sí, con cierta lógica. Vale no se termina de fiar de un compañero que ya le hizo sombra este año en Portugal. "En el equipo Yamaha hay dos pilotos punteros que luchan por el Mundial. El muro mejora la armonía y, si este año ha funcionado a la perfección, ¿por qué cambiarlo?", explica Rossi, que luego ironiza: "Si él quiere que tire su muro, que yo el mío lo mantendré".

Valentino Rossi se puso en el circuito de Mugello a los mandos del Ferrari F2008, el regalo que la marca italiana le había ofrecido como recompensa por su nuevo título de MotoGP. 'Il Dottore' se puso ante el volante del monoplaza que este año ha corrido en el campeonato de Fórmula 1 utilizando un casco con un diseño igual al que utiliza en MotoGP. Rossi dio dos giros alrededor del circuito con el F2008, en el que se había estampado un número 46, como el que lleva en su Yamaha de MotoGP, y los mecánicos de la escudería pudieron evaluar el buen funcionamiento del monoplaza. La prensa italiana destacó que, en esta ocasión, la experiencia no tenía como objetivo que el piloto decidiera su paso a la Fórmula 1, como ocurrió hace tres años, sino que se trataba simplemente de la recompensa de los responsables de su patrocinador principal por su victoria. A la exhibición de Rossi asistieron su padre, Graziano, junto al director deportivo del equipo Yamaha, Davide Brivio y el director general de la gestión deportiva de Ferrari, Stefano Domenicali.